Si vives en un edificio seguro sabrás que algunos vecinos tienen una marcada tendencia a sacar de quicio a los demás. Es como si no pudieran hacer algo distinto a molestar. Los encargados de administrar la junta hablan con ellos para intentar negociar y que cambien su comportamiento pero nada parece resultar. Como consecuencia de lo anterior se pueden crear conflictos titánicos en los que ambas partes terminan severamente ofendidas. Si todavía no te hemos convencido acerca de que esto puede ser realmente así a continuación te presentaremos un grupo de notas escritas por vecinos que alcanzaron su límite:
Esta persona desborda amabilidad razón por la cual les compró unas bolsas especiales para excremento a sus vecinos.
Los vecinos ya estaban hartos de tener que escuchar las peleas de esta pareja de recién casados.
Cuando se tiene un gato que es adicto al cigarrillo hay que hacer todo lo posible para que este abandone el vicio.
Esto es perfecto para aquellos desconsiderados que se la pasan toda la noche de fiesta. Una crítica muy seria a todas las canciones que escucharon.
Este sujeto debió denunciar el hurto ante las autoridades porque ahora ¿cómo va a hacer para limpiarse después de ir al baño? Es una situación muy desagradable para él o ella.
Robar a un indefenso jardín deja mucho que desear de la sociedad en la que vivimos pero golpear gatitos sería aún peor.
Queda claro que ningún gato pudo escapar de esta casa. El mensaje está bastante claro.
Las palomas son animales relativamente lindos pero sus heces fecales apestan muchísimo así que lo mejor es evitar darles comida.
Algunos vecinos son más violentos que otros y escriben notas como esta. Esperamos que el mensaje haya sido recibido. Por el bien del otro vecino.
Ojo por ojo y… Aquí podemos apreciar un ejemplo perfecto de venganza vecinal. Esto sucede en situaciones realmente extremas vale acotar.
El ataque de los flamencos rosados acaba de iniciar.
Cuando tienes un estudio de grabación de películas pornográficas justo en frente…
Nunca falta creatividad en estos ocurrentes vecinos. Este se aprovechó de que al gigante que vive arriba le fascina Harry Potter. Es muy probable que esto haya resuelto el problema de las pisadas.
Cuando la cuestión se torna absolutamente insólita hay que tomar medidas drásticas pero matar a alguien quizás sea demasiado. Valdría la pena conversar un poco antes de actuar de esa manera.

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